Pensé que iba a ser desolador... pero me equivoqué.
El salto hacia la no-creencia fue algo liberador para mí...
A muchos les hace bien "lo espiritual"... a mí ya no...
Ya no creo en Dios.... o por lo menos, ya no en la forma que me enseñaron.
... y aún así, me siento feliz. :)